En este caso, un conductor ebrio residente en Florida, tras haberse saltado un semáforo, y terminar colisionando contra una casa al intentar escapar de las autoridades para no someterse al control de alcoholemia, aseguró que el conductor que cometió estas irregularidades no fue él. Y es que sorprendentemente según el conductor ningún humano iba al volante "Mi perro conducía el coche", alegó el conductor de acuerdo con las autoridades.
La historia no acaba aquí
Tras la colisión, el conductor intentó huir del lugar del accidente escondiéndose en una iglesia, donde fue el propio pastor quien dio la voz de alarma. Finalmente el conductor fue detenido, y en el lugar del suceso no se encontró ningún perro. Tal vez él tuvo más suerte a la hora de escapar.
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