Robin Frijns volverá a ponerse al volante de un monoplaza del equipo Hilmer tras quedarse sin asiento en Hungría cuando el equipo que dirije Franz Hilmer se hizo con los servicios de Adrian Quaife-Hobbs.
En esta ocasión, el que se queda sin asiento es Jon Lancaster y el conjunto alemán ha decidido llamar a un piloto que ya conocía la escudería para intentar sobreponerse al sabor agridulce que les dejó la llegada de Hobbs al equipo al no puntuar en Hungría.
Segunda oportunidad
El joven holandés, que estaba cuajando una temporada algo irregular hasta ese momento con la ronda de Barcelona como la mejor con diferencia, en la que sumó su primera victoria en la categoría y un segundo puesto en el sprint del domingo, se quedó aparentemente sin apoyo económico para la ronda húngara pero vuelve, al menos, para Spa.
Así, Lancaster corta la buena progresión que le había colocado sexto en la clasificación general a la espera de poder volver para Monza, mientras que Frijns intentará recuperar de alguna forma el terreno perdido tras su ausencia en Hungaroring.
Artículos recomendados