El coche quedó demasiado dañado tras el accidente por lo que no había forma de repararlo a tiempo y el equipo Volkswagen ha decidido poner fin a los test. Por tanto, Sébastien Ogier y Mikkelsen se quedan sin la opción de hacer unas pasadas de reconocimiento por los tramos con el Polo R WRC.
Un mal arranque
El accidente de Latvala deja con una dura penalización a los otros dos pilotos de la marca alemana ya que Córcega no es una de las pruebas habituales de los últimos años. La última edición fue en 2008 y desde entonces el itinerario ha cambiado mucho por lo que los test eran fundamentales para reconocer el terreno y adaptarse a las carreteras francesas.
Además, para Ogier esta cita es especialmente importante. No solo porque corre 'en casa', sino también porque nunca ha participado en el Tour de Corse a bordo de un WRC. En 2008, lo hizo con el Citroën C2 S1600 de la categoría Junior. Mikkelsen disfrutó en las dos últimas ediciones de la posibilidad de pilotar un Focus RS WRC por los tramos de la isla francesa. Sin embargo, ocho años son demasiados y correr sin entrenar en Córcega va a suponer todo un desafío para el tridente de Volkswagen Motorsport.
Artículos recomendados