La primera opción sería la que a día de hoy tiene menos posibilidades de cumplirse y es que el Rally de Italia se mantuviese en Cerdeña, algo en lo que está trabajando Ugo Capellacci, gobernador de la isla. Sin embargo, para que esto pueda suceder la primera premisa es volver al formato de 2012 con 3 días competitivos y no los dos que ha tenido en la edición de este año y que además de saber poco a los aficionados, tampoco dejó muy contentos a los participante que una vez metidos en materia querían más.
La segunda de las posibilidades, bien vista por la FIA por otra parte por su repercusión mediática es trasladar la prueba a la región de Véneto, situada ya en la península itálica y al norte del país, lo que sería un motivo de más para que se congregasen aficionados a los rallies de los países vecinos como son Francia, Suiza, Austria o incluso Croacia. Sin embargo, en este aspecto también hay en el aire una posible candidatura de la región de Venecia.
Volviendo al pasado
Para los más románticos del lugar seguro que la opción que mejor suena es volver al pasado y recuperar el Rally de Italia en escenarios tan míticos como los recogidos en el Rally de San Marino, de San Remo o incluso en el Targa Fiorio. Para cada opción hay sus pros y sus contras pero la mala situación económica que vive el país y la isla de Cerdeña invitan a la austeridad y al regreso de la prueba a la península, por lo que todo está por decidir. A nivel personal, yo apostaría por un San Remo de superficie mixta como es el Rally de Catalunya, época en la que vivió sus años más dorados.
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